Un día…A mis cincuenta y cinco años
Hoy me sorprendí rompiendo papeles viejos, y sacudiendo cajones, hurgando en mi pasado y echando a la basura lo que en algún momento guardé y ahora lo tiro. Mis cajones llenos de notas, papelitos, pilas viejas, agendas caducadas y mil cosas que en otro momento atesore, para que el día de hoy los tire a la basura.
Guarde compulsivamente, por si en algún momento los necesitaba, y al pasar los años nos damos cuenta que vivimos rodeados de cosas sin utilidad, recuerdos vanos.
Una moneda del tren ligero, que fácilmente tiene 10 años, la garantía de una grabadora que ya ni existe, el manual de un televisor, de hace 20 años y que ni recuerdo donde quedo, notas de autoservicio, tarjetas de créditos, de felicitación, de presentación que no se de quien son y la invitación a una boda de gente que ni conozco, llaveros, plumas secas, etc...
Tire tantas cosas que llené dos cajas grandes, que se fueron directo a la basura, por fin, el orden, y el espacio suficiente para cosas nuevas que algún día serán parte de mi breve pasado que me queda por vivir y que probablemente nunca las llegue a necesitar.
Me doy cuenta que también he atesorado sentimientos, como el odio, el temor, la ambición desmedida, el egoísmo, y que ahora me encuentro echando a la basura junto con ese par de cajas con recuerdos, quedando mas espacio para la compasión, la paciencia, el cariño, la fortaleza y el perdón.
Teniendo orden en la casa, y orden en mis sentimientos, siempre queda más espacio para llenarlo con lo mejor de nosotros, para llenarlo de amistad y de comprensión, que en el camino de la vida, nos servirán más que cualquier bien. Es importante tener en orden todo, primero un gran lugar para Dios, después, otro enorme para mi familia y el de mis amigos.
Bien, hoy es un buen día para limpiar los cajones y poner mis cosas en orden, empezando por mis sentimientos.
20/02/06
Héctor Romo

Amalia dijo
Me ha parecido pura y cierta realidad lo que cuentas. Yo tengo la misma sensación cuando se me acumulan cosas, o están en desorden. Mi cabeza se sesordena también.
Felicides, me ha encantado
12 Diciembre 2006 | 08:03 PM